entronización, (2) lamentos públicos, (3) salmos reales, (4) lamentos
individuales, y (5) cantos individuales de agradecimiento, con un grupo de
salmom que se llaman "salmos mixtos". Clasificándolos según su forma literaria
y propósito, Moulton designó los salmos como (1) introductorios, (2) monólogos
dramáticos, (3) acrósticos, (4) coros dramáticos, (5) coros para la toma de
posesión de Jerusalén, (6) litúrgicos, (7) himnos festivos, (8) himnos votivos,
(9) letanías, (10) elegías nacionales, (11) himnos ocasionales y (12) coros
festivos.
Para los fines de este Comentario, la siguiente clasificación -con notas a
manera de definición y ejemplos típicos de cada clase- servirá para demostrar
la variedad de ideas y extensión de temas del Salterio:
a. Naturaleza. Sal. 8, 19, 29, 104. Los hebreos, que vivían apegados a la
tierra, eran amantes de la naturaleza. Sin embargo, su amor a la naturaleza
nunca fue un fin en sí mismo, sino un medio que les señalaba al Dios de la
naturaleza y los inducía a magnificar su majestad y poder creadores.
b. Históricos y nacionales. Sal. 46, 68, 79, 105, 106, 114. De los grandes
incidentes del pasado, por deprimentes o reanimadores que hubieran sido, los
salmistas extraían amonestaciones en cuanto a la conducta diaria e inspiración
para el futuro. Su lealtad a Dios era siempre el punto central de su
patriotismo. Era él quien los inspiraba en tiempos de crisis nacional.
c. Didácticos. Sal. 1, 15, 35, 71. Los salmos abundan en consejos morales,
éticos y religiosos.
d. Mesiánicos. Sal. 2, 22, 69, 72, 110. Se presenta al Mesías en su carácter
divino-humano, en su humildad y exaltación, en su sufrimiento y gloria, en su
servicio sacerdotal y dignidad como Rey, y en el triunfo final y la
bienaventuranza de su reino eterno. El cuadro que presenta el NT de Cristo como
Profeta, Sacerdote, Redentor y Rey está predicho en los salmos. Se ha dicho que
de los salmos casi podría compilarse un tratado sistemático sobre el Mesías.
Demás está decir que los salmos mesiánicos son también salmos proféticos. David
no solamente fue cantor, sino también profeta (Hech. 2: 29, 30).
e. Penitenciales. Sal. 6, 32, 38, 51, 102, 130, 143. David se destaca como uno
de los grandes penitentes de la Biblia. Es verdad que pecó gravemente, pero
también es cierto que repudió enérgicamente su pecado, rindiéndose con dolor y
contrición a los pies de su Salvador. Es significativo que de los siete salmos
penitenciales, cinco 630 son atribuidos al rey-poeta, quien, cuando tuvo que
hacer frente a la parábola de] profeta Natán respecto a la corderita, confesó
inmediatamente: "Pequé contra Jehová" (2 Sam. 12: 1-13).
f. Imprecatorios. Sal. 35, 52, 69, 83, 109. Varios salmos censuran o maldicen a
los enemigos de Dios y de su pueblo, por lo cual su tono parece contrario al
espíritu con el cual Cristo declaró que debiéramos tratar a un enemigo (Mat. 5:
44). Para aclarar esto, expositores muy diversos han ofrecido las siguientes
sugestiones, de valor variado:
1. La expresión de amenaza puede entenderse más como profética que como
imperativa. El salmista prevé el castigo; éste no sobreviene en respuesta a su